Mostrando entradas con la etiqueta Kyoto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kyoto. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de noviembre de 2007

Viaje en busca de la coherencia

Una de las razones por las que este proyecto me atraía tanto era el hecho de conocer los valores y el modo de vida que se desarrollan cuando los recursos que tienen las personas son menores y el consumo no es parte tan fundamental de sus vidas. Así, de algún modo, ir encontrando la coherencia con la que guiar nuestros caminos para luchar por un mundo más justo.

En relación a eso, hace un mes experimenté una anécdota curiosa. Íbamos en un todo terreno con una familia que nos estaba enseñando pisos. El matrimonio se dedicaba entre otras cosas a la inmobiliaria. Haciendo negocios de compra-venta con extranjeros y básicamente llevándose comisión de todo lo posible. La hija tenía 13 años y estaba en una especie de colegio que tenía cierta relación con NNUU, así cuando se enteró de que nosotros estábamos trabajando allí, nos empezó a soltar un rollo político increíble. Nos empezó a hablar de que era una partidaria fuerte por el ahorro y el reciclaje para luchar contra el cambio climático y que era muy pesada con todos sus compañeros porque había que luchar contra él. Nosotros, nos quedamos sorprendidos por su capacidad dialéctica aunque con tanto pijerío como el que habíamos ya visto nos resultaba algo extraño. He aquí la cuestión, cuando seguimos hablando y jugando con un muñeco que tenía en la parte de atrás del coche y su madre la pregunta:

- Hija, ¿les has hablado de tu colección de más de ciento cincuenta barbies? -

¡Apaga y vamonos! Se me cayó el mito y me recordó la idea del viaje en busca de la coherencia. Qué sentido tiene que esa niña le diga a su compañero: - No tires papel en el contenedor normal porque hay que reciclar -, cuando ella se compra entre otras cosas más de ciento cincuenta barbies. Acaso, fabricándose no se contamina, no se consumen recursos, etc a lo tonto. Nos llenamos la boca hablando de ideales medio ambientales pero sin embargo no vemos, o no queremos ver que con nuestro consumo desorbitado está como desgastamos mucho más nuestro planeta.

Es como si inventáramos un cuento en que la chica de las 150 barbies le dijera a un niño que vende caramelos por la calle para conseguir algo de “plata” para su casa y el cual se está lavando la cara en una fuente:

- Ey chico, cierra el grifo de la fuente mientras no te lavas, que gastas agua.

Bueno y sus 150 barbies, ¿no gastan mucho ciento cincuenta veces más que su chorro de agua?

Lo mismo podría aplicarse a ciertas conductas internacionales.

Pongamos que hablamos de Kyoto…

Pongamos que hablamos de EEUU…