lunes, 8 de octubre de 2007

Primer día en Quito

Escribo desde un ciber-café cerca del hostal en el que nos hospedamos. Son las 19:44 aquí en Quito y estoy reventado. A fuera es totalmente de noche y da la sensación de ser hora de acostarse. Creo que vamos a tener que ajustarnos al horario. Amanece muy pronto, sobre las cinco y pico de la mañana y anochece ya sobre las siete.

Ayer llegamos a Quito por la noche, después de cerca de 12 horas de viaje. No se hizo excesivamente largo. Comer un poco, ver una peli, jugar unos juegos (cada uno en su pantallita tenía juegos como los del ordenador para jugar, teníamos hasta el "quieres ser millonario"), leer las guías de Ecuador (regalo de los colegas) y empiezo animarme viendo fotos de una diversidad de paisajes increíbles y por último a dormir unas horitas...

Al llegar, nos espera una pareja de ecuatorianos para llevarnos al hostal que teníamos reservado, justo al lado del edificio de las Naciones Unidas. Nos hacen una introducción de la ciudad y del país. No podía evitar sonreír porque su acento parecía sacado de una telenovela. Bueno, sonrío sólo hasta que empiezo a notar que lo de respetar los semáforos en rojo por la noche no debe ser parte de la cultura quiteña.

Observo detenidamente las calles por las que pasamos. De algún modo, en españa intentaba hacerme una idea de qué me encontraría. Muchas veces los estereotipos te hacen imaginar cosas extrañas. De noche, circulamos por una avenida de una ciudad normal aunque con los edificos bastante descuidados. Serían casi las once de la noche y las calles estaban desiertas. Nos despedimos de la pareja que nos había tratado muy amablemente y nos vamos directamente a ducharnos y a dormir. En españa deberían ser las 6 o 7 de la mañana. La habitación era modesta. No había quien cerrara la cerradura, en vez de persianas teníamos una especie de visillos que no valen para nada una vez que a las cicno de la mañana empieza a amanecer, los grifos de la ducha son iguales, menos mal que uno tiene debajo un papel pegado a la pared que pone caliente ( y después de 10 minutos , lo corroboro, sale algo más caliente)... Critico un poco, pero en tono gracioso ya que eso era lo de menos. Sólo queríamos descansar.

Hoy los once voluntarios hemos visitado un poco el centro histórico de Quito. Fue espectacular esta mañana, al abrir la ventana y ver el valle en que se encuentra la ciudad y las montañas que lo rodean. Es un placer compartir con los demás voluntarios la adaptación a nuestro nuevo entorno ya que ha sido mucho más fácil. El centro histórico es, según dicen las guías, de la época colonial. Es bastante bonita. Especialmente aquellas calles empinadas que suben y bajan , con el fondo de las montañas que contornean el valle.

La verdad que no puedo destacar mucho de la ciudad como contenido estético. Lo que más me ha llamado la atención ha sido la gastronomía y la gente.

Al menos en el centro histórico de Quito, exiten mucha gente de origen indígena. Se hace por tanto, bastante extraño y exótico compartir las calles rodeado de gente con esos rasgos. Y de una raza mucho más bajita que nosotros (consecuencia de la mala alimentación), lo cual para un tío bajito como yo no viene nada mal. He hecho mil fotos a sus ropas, los niños, las costumbres...
Creo que hay mucho que aprender. A ver si pronto me compro un ponchito de última moda.

Respecto a la gastronomía lo que más destaca son las frutas tropicales. ¡Madre mía! Hoy he hecho un cursillo acelerado de sus nombres. Nos hemos bebido unos jugos (zumos) de diferentes frutas increíbles. Además costaban sólo medio dolar. Para comer, hemos comido en el mercado central. Los platos valían 1 dolar y parecían bastante apetecibles. Yo me pedí un mixto. Me trajeron cosas raras con patatas. Pensé que mixto sería un poco de todo. No lo acabé porque no me convencía mucho. Al final pregunté qué tenía aquello... Me dijeron que eran cueros con papas. ¿Cueros?.... Piel de cerdo, oreja, y todo lo que sobresales cocido y ahí metido. ¡¡Joder!!!. Mira que me encanta la orejita rebozada pero lo que me pusieron... ¡¡Buff!! Entonces me acordé del refrán "Allá donde fueres , haz lo que vieres" y ví como el resto, ninguno comía lo que yo había pedido. Bueno, habrá que ir aprendiendo poco a poco...

Lo dejo que vamos a cenar un poquito. Esta vez, pan con jamon york y queso que hemos comprado. Por hoy, fue suficiente. Tuvimos una aperitivo de lo que nos encontraremos. Me siento bastante desubicado. Se me hace raro ver los edificios coloniales, los indígenas en las calles y musíca merenguilla y salsera en algunas esquinas.

Mañana tenemos la formación y la toma de contacto con nuestros oficiales de programa. Tengo muchas ganas de empezar a trabajar.

Espero poder poner fotos pronto.

Un abrazo desde el ombligo del mundo,

Monde

6 comentarios:

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Un fuerte abrazo, Borja.
Cuídate.
Besos,
Diego

iker dijo...

hoy t vi en el 20 minutos!!!!!!!!!!jejjejej, segun iba a clase, m pongo a leerlo, y en la pagina 4... el Borja!!!!jejejej, m has alegrao un poco la mañana!jejejje
weno, x lo q veo todo genial, q envidia...
weno, 1 abrazo, y suerte!

Iker

enthusiastic dijo...

cronica recibida! alegra saber como te van las cosas. Un fuerte abrazo y ya nos seguirás contando o escribiendo como quieras

negro dijo...

¡Bueno!
Pues ya estás allí. Y ya nos tienes otra vez pendientes de tus aventuras. ¿has hablado con Ruth?
Qué siga todo bien y a ver esas fotos.
Un abrazo.
Por cierto, a dolar el plato sí que me salen las cuentas...

Anónimo dijo...

vamos ahi monde aventurero!
ya creiamos en el PAG Q IBAS A PERDER LAS MALETAS, EL BILLETE...O LA CABEZA, pero he visto q no, q has llegado bien y estas en periodo de adaptación. Dale duro y a disfrutar.
un abrazo,
JAVO

Borja Santos Porras dijo...

Javote,Negrito!!!
Un abrazote muy fuerte